‘Bécquer tan cerca… A través del arte’

Fundación Valentín de Madariaga

Pabellón de Estados Unidos en la Exposición Iberoamericana de 1929

Comisario, Jesús Méndez Lastrucci

Coordinadora  literaria, Pilar Alcalá García

Hasta el 24 de Junio de 2012

No ha sido desgana o dejadez mi desaparición durante tantos días de este Blog. Que me perdone Lavoisier por la reinterpretación que hago de su famosa ley, pero para mí el tiempo es como la materia, no se crea ni se destruye, solo se transforma. Y mi tiempo se ha transformado en dedicación plena a otros menesteres laborales que me han imposibilitado acercarme a este pequeño espacio de “la nube”.

Afortunadamente, he vuelto a las andadas y he dejado volar mis inquietudes hasta una nueva exposición, en este caso la dedicada a Gustavo Adolfo Bécquer que se celebra, por cesión de espacio, en la Fundación Valentín de Madariaga, habiendo sido comisariada por Jesús Méndez Lastrucci (nieto del escultor).

Como ya nos deja bastante claro la muestra desde su título, lo que se intenta conseguir es acercarnos a la figura de Bécquer a través de diferentes obras (pinturas y esculturas en su mayoría) de artistas sevillanos actuales (de mayor y menor relevancia en el panorama artístico de la ciudad), en las que interpretan algunos de los versos/escritos del literato.

Cuesta no comparar esta exposición con otra que se celebró en el Convento de Santa Clara hace no demasiados meses (así como el libro que publicó sobre el mismo tema su comisaria Marta Palenque) en el que se hacía un concienzudo estudio del mito Bécquer, marcando las diferencias entre el Bécquer real y el mitificado por la sociedad. Y digo que cuesta no compararlo, porque al contemplar las obras en las que estos artistas interpretan a Bécquer parece encontrarnos más con el personaje-mito que el personaje-real (baste con fijarnos la cantidad de veces que se repite el retrato muy idealizado que Valeriano hace de su hermano o las incontables golondrinas).

Son unas cien obras, que han sido seleccionadas por su coordinadora literaria por tener alguna relación en su temática con algún verso de Bécquer (como las pequeñas obras de Carmen Laffón sobre el Guadalquivir en la primera sala) o que han sido realizadas ex profeso por los artistas para la exposición. Así, cada una de ellas aparece con una cartela para poder leer la rima en la que el artista se ha inspirado para la creación de la pintura o escultura, dejando libre la imaginación del espectador para buscar las similitudes entre ambas obras.

Quizás uno de los aciertos de la muestra haya sido permitir que sean los propios artistas sevillanos los que reinterpreten a uno de los mejores escritores de la ciudad (aunque Bécquer se fuera de Sevilla con 18 años y que solo volviera para ocupar un puesto en el Panteón de los sevillanos ilustres). Ahora bien, parece que en algunas ocasiones nos encontramos con obras de relleno, que están ahí para ocupar un hueco, a pesar de que su calidad sea, digamos, cuestionable.

El espectador que se pase a conocer la exposición se encontrará, en gran medida, con lo que es el panorama artístico local. Puede que reconozca a algunos de los artistas que figuran en la muestra (seguramente para algunos Castillo Lastrucci sea el más conocido, a pesar de ser el único artista no actual de la exposición), aunque la mayoría son artistas no consagrados.

Quizás lo más destacable de la exposición sea cerciorarse de que en el arte sevillano de hoy, aún queda mucho arte de anteayer.

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