Estudio previo_ El Greco y la Pintura Moderna

Tengo una costumbre. Antes de visitar por primera vez una exposición temporal, museo o colección de cualquier índole, suelo hacer un estudio previo de la temática o protagonista de la muestra. Bibliografía variada, artículos, vídeos, podcasts y baterías de imágenes (he descubierto, por fin, una gran utilidad a Pinterest) me ayudan a preparar mi mente al discurso expositivo para absorber al máximo el contenido.

Esta semana tengo en mente visitar ‘El Greco y la pintura moderna‘, la gran exposición estival del Museo del Prado que nos sirve de contrapunto al Pop que todo lo inunda (al menos aquí, que ya sabéis que #MadridEsPop) con la retrospectiva de ‘Richard Hamilton‘ en MNCARS y ‘Mitos del Pop‘ en Museo Thyssen Bornemisza. Para ello, uno de los contenidos que más he disfrutado es el podcast ‘El Greco, un pintor moderno en la España de la Contrarreforma‘, emitido el pasado mes de enero en el programa de radio ‘Documentos RNE’, que ofrece un intensísimo estudio acerca de la figura del artista cretense a su paso (aún bastante desconocido) por Italia y su estancia en España.

Os dejo el enlace a continuación para que disfrutéis del programa y, quién sabe, aprendáis tanto como yo de la figura del artista en ‘el año Greco’.

Os reconozco que soy fan absoluto y declarado del programa desde que mi compañera @TeresaCuadros me lo recomendó hace ya más de un año. Gracias a los podcasts de ‘Documentos RNE’ los viajes en metro no son tan tediosos.

‘Titanic: The Exhibition’

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Pabellón de la Navegación

Isla de la Cartuja

Hasta el 7 de Abril de 2013

No es común ver por Sevilla una exposición temporal e itinerante de la magnitud de ‘Titanic: The Exhibition’, instalada en el Pabellón de la Navegación. Quizás sea ésta una de las razones por las que no ha de extrañarnos que sea una de las muestras más visitadas del año en Sevilla (aunque la ingente cantidad de publicidad que han dispuesto por toda la ciudad seguro que ha ayudado también).

El diseño expositivo está realizado, en algunas zonas, para que creamos que estamos visitando el transatlántico de verdad, de hecho, se nos obliga a embarcar a la muestra como si lo hiciéramos en el Titanic (fotografía incluida, que pagaremos, si queremos, al finalizar la visita).

????????????????????????????????????La exposición se divide en tres apartados diferenciados. El primero de ellos nos explica el origen del Titanic, los personajes que participan en su creación, como la compañía White Star, Ismay o el Capitán Smith, y el sentimiento generalizado de que se encontraban ante una de las creaciones más importantes de la Historia de la Humanidad. Acto seguido, dedicándole una gran parte de la exposición a esta sección, se nos muestra la vida dentro del crucero en su viaje por el Atlántico, el diseño de las habitaciones (primera y tercera clase), pasillos, cubertería, restaurantes. Finalmente, como no podía ser de otra manera, el choque con el iceberg y los hechos acaecidos en el hundimiento y posterior rescate del Carpathia.

Sorprende que, a pesar del esfuerzo económico para montar la exposición y de contar con más de 200 piezas originales, casi todas ellas desaparecen en la inmensidad de reproducciones fotográficas de gran tamaño que, colocadas en los (horrorosos) telones negros que hacen la labor de paredes de cada sala, conforman la amplia mayoría de piezas que vemos en la exposición. Aunque se nos vayan los ojos tras las reconstrucciones brillantemente realizadas, hay que reconocer que en la mayoría del diseño expositivo la museografía es bastante limitada.
????????????????????????????????????El aspecto que más me ha molestado de la exposición ha sido la obligatoriedad del uso de audioguía. Casi ninguna pieza expuesta contaba con una cartela informativa. Es como si estuviera prohibido leer en ‘Titanic: The Exhibition’ (¡¡incluso el panfleto informativo cuenta, tan sólo, con tres líneas!!). No estoy en contra de este servicio, creo incluso es positivo para algunos visitantes, pero termina siendo caótico y reiterativo. La audioguía no permite discurso alternativo, tiene el que tiene. No distingue entre un público infantil, uno adulto o uno con conocimientos previos. Además, la disposición de las obras en la exposición no es correlativa a la numeración de las pistas en la audioguía, de manera que te encuentras buscando por toda la sala cuál es la fotografía que te está comentando el mp3 en ese momento (y si el número de visitantes que están disfrutando de la muestra  es elevado, como ocurrió en mi caso, la sala se convierte en una improvisada pista de ‘coches de choques’).

Más allá de la museografía, y aunque todos estos datos y reconstrucciones resultan interesantes para comprender la dimensión del Titanic, uno de los aciertos de la exposición es no centrarse precisamente en ellos, sino en los pasajeros que tuvieron la mala suerte de asistir al viaje inaugural. Gran parte de la exhibición se basa en sus pasajeros, sus historias, sus vidas y muertes en el Titanic.

????????????????????????????????????Nos encontramos ante una exposición de enormes magnitudes (tamaño, reconstrucciones, presupuesto, precio de entrada) con problemas museográficos y, aún más grave, de contenidos. Una exposición sin demasiadas pretensiones conceptuales, asequible para todo tipo de público, adulto e infantil sin distinciones,  pero impactante en algunas de sus salas. En definitiva, ‘Titanic: The Exhibition’ es una muestra de masas que prefiere perder contenido a visitantes.

Si quieres conocer un poco más de la exposición antes de visitarla, pásate por el ‘Board’ que hemos creado en Pinterest para la ocasión 😉

‘Desaparecidos’. Gervasio Sánchez

Casino de la Exposición
Hasta el 10 de Marzo.
Comisaria, Sandra Balsells

 

Desaparecer del mundo, pero no de la memoria. Por mucho que algunos luchen contra la fisicitud de alguien, su presencia, su recuerdo, aún permanece.

Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía 2009, ha dedicado doce años a la realización de Desaparecidos, un proyecto que le ha llevado a viajar por diez países de Europa, Asia y Sur América,  en busca de personas desaparecidas bajo la represión, familias rotas por el dolor, recuerdos perdurables.

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Imaginará el visitante que no se encuentra ante una exposición amable. Por mucho que las noticias de las desapariciones aparezcan en nuestros libros de Historia o en las noticias recientes, encontrarse cara a cara con las imágenes de aquellos que han desaparecido aún descansan en las manos de sus seres queridos es estremecedor, un choque pleno con esa realidad que, tristemente, se repite intermitentemente en eso que damos a llamar historia de la humanidad (utilice el lector la acepción que más aprecie).

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La exposición nos ofrece un recorrido por el tortuoso devenir de los desaparecidos, arresto en centros de detención, la huella que han dejado en la memoria de sus seres queridos, búsqueda de los cadáveres, exhumación e identificación.

Cabe destacar que no nos encontramos ante una exposición artística, aunque alguna de las piezas tenga una concepción estética notable, sino en un reportaje fotográfico periodístico, donde se nos ofrece un contenido informativo excepcional.

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Desde el punto de vista museográfico, aunque cada una de las fotografías focalizan la atención del visitante rápidamente, cabe destacar que alguna que otra vez el espectador tendrá que luchar contra la fuerza del contexto sobre la Obra. Cualquiera que haya visitado el Casino de la Exposición conoce la amplísima cúpula que corona el edificio, es un espacio colosal donde, el conjunto expositivo queda empequeñecido. Además, los reflejos de las luces, naturales y artificiales, dificultaban excesivamente la plena contemplación de varias piezas y los paneles portantes rompían con bastante frecuencia el discurso de la misma.

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Os enlazo un vídeo con la entrevista realizada a Sandra Balsells, comisaria de la exposición, sobre la Obra de Gervasio Sánchez.

‘Un Museo en la Universidad’

Capilla de Santa María de Jesús

Puerta Jerez, Sevilla

Organiza, CICUS

Hasta el 26 de Enero

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La capillita Santa María de Jesús es una de esas joyas patrimoniales que, a pesar de estar a plena vista de todos en uno de los lugares más concurridos del centro histórico de Sevilla, es lamentablemente poco conocida por la Sociedad en general.

En este pequeño enclave, trascendental para comprender la evolución de la Historia del Arte en Sevilla, el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla consigue hilvanar diferentes trazos de la propia historia de la Universidad, exponiendo el patrimonio arqueológico que adquirió en el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX en el edificio que es lo único que queda de lo que fue la primera sede de la Universidad de Sevilla, ya que fue derribado en la década de los años 20 del siglo pasado.

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Con este mismo patrimonio arqueológico, ‘Un museo en la universidad’ propone al visitante un recorrido por las diferentes etapas del mundo prehistórico y de la historia antigua. Así, nos encontramos con herramientas en piedra tallada del periodo paleolítico como ejemplo del modo de vida nómada de los primeros humanos, vasijas en barro cocido del periodo neolítico, pequeñas representaciones de divinidades egipcias posiblemente comercializadas por las culturas orientalizantes fenicia y griega y, como no, patrimonio arqueológico del periodo romano.

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Es una exposición sin demasiadas pretensiones, con una museografía ajustada a las circunstancias, pero que termina convirtiéndose en una visita agradable debido a la excelente calidad de algunas de las piezas expuestas y a la belleza del conjunto patrimonial que representa la Capilla de Santa María de Jesús.

Como ya hemos comentado, la capilla es lo único que nos ha quedado de la primitiva sede de la Universidad de Sevilla que fundara en 1506 Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Aunque no sabemos demasiado de cómo era este edificio, tenemos algunos elementos gráficos que nos permiten conocerlo de primera mano, como la imagen que en el Retablo de la Capilla Maese Rodrigo entrega a la Virgen de la Antigua, o la fotografía de 1899 que la Profesora Titular de la Universidad de Sevilla, María Jesús Sanz, encontró en 1977 en ‘Impressions de l’Espagne’ de María Star.

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Construido en gótico-mudéjar, la capilla es uno de los últimos ejemplos de este estilo en la ciudad, ya que el Renacimiento comienza a hacer acto de presencia. Donde mejor podemos ver esta conjugación artística es en el Retablo que, con una arquitectura de tracería gótica, juega con la pintura renacentista de Alejo Fernández.

Es, sin lugar a dudas, una magnífica oportunidad para recorrer unos pedacitos de historia de la Universidad de Sevilla.

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Abstracción postpictórica

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

Monasterio de la Cartuja

Bajo el punto de vista de quien escribe estas líneas, la labor realizada por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) queda como una de las mejores dentro del panorama de instituciones culturales de Sevilla. No sólo por hacer muy buenas exposiciones (el recuerdo de la exposición de Fiona Tan sigue muy presente en mi memoria), sino porque lo hacen a pesar de contar con un presupuesto muy “ajustado” que viene siendo recortado, casi por inercia, desde hace años. Tengamos además en cuenta que, a parte de esto, no tiene que ser demasiado fácil trabajar en una ciudad en la que, afrontémoslo, el Arte Contemporáneo pasa por ser bastante incomprendido.

Quizás por este mismo motivo el CAAC, y quisiera recalcar que especialmente bajo la dirección de Juan Antonio Álvarez Reyes, está haciendo notables esfuerzos por acercar lo contemporáneo al público sevillano. La labor pedagógica del Centro mediante visitas guiadas a escolares, itinerarios a las exposiciones explicadas por comisarios y críticos, cursos en colaboración con universidades y textos en la web (lástima que la Revista ‘de 11 a 21’ haya tenido tan corta vida) sirven para acercar al visitante físicamente al CAAC e intelectualmente al discurso de las diferentes exposiciones.

Uno de los aspectos que más me gustan del CAAC desde hace un par de años son las “Sesiones expositivas”. Es bien sabido que en el Centro cohabitan varias exposiciones temporales durante unos meses, lo que se pretende con estas “sesiones expositivas” es que cada una de éstas exposiciones tengan un común denominador. Es decir, hablamos de una “macro-exposición” compuesta de diferentes exposiciones (individuales o colectivas) que, a la vez y obviamente, se compone de varias obras artísticas. De manera que nos encontramos con la lectura de base de una obra de Arte, que nos sirve para construir el discurso de una exposición y, potenciando este proceso, el discurso de la “macro-exposición” o “sesión expositiva”.

En la sesión “Abstracción postpictórica” nos encontramos con uno de los procesos que, dentro de la Historia del Arte, ha sido más importante y radical. La senda de la abstracción iniciado por Kandinsky abrió un nuevo mundo de infinitas posibilidades en el panorama artístico, alejando al espectador de la visualidad de la figuración, con el significado que ello tiene, y acercándolo a las diferentes formas y colores que los artistas investigarán a partir de ese momento desde diferentes aproximaciones, como Mondriaan, el grupo De Stijl, Barnett Newman, etc etc etc. Y aunque al espectador pueda parecerle que son obras sencillas, sin la misma profundidad que las obras figurativas pueden tener, lo cierto y verdad es que en ocasiones pueden llegar a ser bastante más complejas y plurales, ya que cada artista abstracto lo afrontará de una manera distinta.

De hecho, con las cuatro exposiciones individuales de la sesión “Abstracción postpictórica” se nos recalca éste punto de diversidad de acercamientos a la pintura abstracta.

Ruth Morán. Psicografías.

La serie que presenta Ruth Morán (Badajoz, 1979), artista ganadora de los premios de pintura Focus-Abengoa en 2007 y Ciudad de Badajoz en 2008, es su obra más reciente realizada en este año 2012, durante su estancia en la Academia de España en Roma, utilizando papel, temple vinílico y rotulador de tinta.

Etimológicamente, ‘psicografía’ significa exponer gráficamente los estados del alma. Ruth Morán aborda estas obras mediante una pintura molecular, construyendo grandes formas concentradas en una banda, a priori caóticas, mediante una sucesión de incontables trazos/gestos plateados sobre el fondo oscuro, de una manera muy parecida a como lo hicieran los pintores gestuales españoles de la década de los setenta. Lo que en un principio, desde una vista global de la obra, pudiera parecernos caos, resulta ser una construcción equilibrada, ordenada y racional, si nos fijamos en el detalle. La artista establece una relación entre espacio, forma y luz (contrastando blanco y negro) para formar bellos “paisajes” abstractos del alma humana.

Paloma Gámez. Violeta.

La artista (Bailén, 1964) ha realizado esta serie expresamente para el CAAC. La serie, como todos los trabajos de Paloma Gámez, queda en relación a otras realizadas anteriormente, Verde y Rojo, a modo de autorreferencialidad, así como con la exposición que celebró el año pasado en la Casa Encendida titulada ‘Carta de Color’.

Paloma Gámez investiga la abstracción desde una aproximación totalmente diferente, se centra en el color en sí, en este caso en el color violeta (con todos sus matices), y en los espacios que ocupa, involucrando al espectador. El resultado es una exposición lírica, donde podemos disfrutar del mero placer de los diferentes tonos de la materia expuestos, algunos de manera impresa o pintada, y otros desde su mismo origen, la luz.

José Soto. Campos de color.

Hablar de José Soto (Sevilla, 1934) es hacerlo de uno de esos personajes que son historia viva del Arte comtemporáneo en la Sevilla del siglo XX, cosa que ya da bastante respeto. Pero teniendo en cuenta, además, que el propio comisario de la exposición individual, Juan Bosco Díaz-Urmeneta, presenta un texto sobre la misma, invitamos vivamente a su lectura para comprender plenamente la labor del artista.

Formado en la facultad de Bellas Artes, junto a Carmen Laffón, Paco Cortijo, Pérez Aguilera, etc. José Soto es uno de los primeros artistas sevillanos, a pesar de tener una etapa figurativa, que afrontaron el difícil reto de la abstracción. Desde un primer momento la influencia americana, que tenía su origen en las revistas que los soldados americanos traían a la base de Rota, se estableció como obvia. Soto conoció también así la obra de Rothko, Mondriaan, la Bauhaus, etc. aunque fue en Barnett Newman y el color-field painting donde encontró la inspiración para su propia Obra, donde la linea y el plano son las protagonistas, evitando el rigor geométrico.

Una de los aspectos más positivos de la exposición es la confrontación de obras antiguas con otras de nueva creación. Aunque José Soto nunca abandonó el panorama artístico, ha sido profesor de dibujo, diseñador de exposiciones y comisario, en 1975 abandonó la pintura. Hasta el 2012, fecha en que ha vuelto a ponerse manos a la obra en su labor de pintor para afrontar retos que antes no pudo enfrentar, como el problema de la escala. Con ‘Espacio continuo en diagonal’ Soto vuelve a la creación artística con una obra ideada para envolver al espectador.

José Piñar. Remasterizaciones y grandes éxitos.

Con la individual de José Piñar (Granada, 1967) comprendemos la infinidad de caminos que existen hacia la abstracción. Y si en José Soto hemos visto como, a pesar de 40 años de diferencia entras las obras nuevas y viejas, su acercamiento a la abstracción no ha cambiado. En Piñar vemos lo contrario, como si de un disco se tratara, afronta su producción artística de los últimos 20 años para reflexionar sobre ella.

El artista tiene una enorme producción, expuesta casi completamente en el CAAC, y en el que pueden diferenciarse varias formas de aproximarse a la pintura abstracta. En una sala se ha decidido juntar un gran número de obras de diferentes años, a modo de ‘estudio del artista’ donde se superponen unas a otras, en la que podemos ver cada uno de los cuadros, pero también unirlos para crear nuevas composiciones (la fotografía superior es una panorámica de cómo ha quedado la sala expositiva). Es un proceso que he disfrutado mucho durante mi visita, buscar pequeños rincones entre las diferentes obras para crear otras nuevas. La imagen que abre este post fue mi punto favorito.

De joyas escondidas…

He dedicado la mañana de hoy a una de las labores que, como Historiador del Arte, le tengo más afecto. Me refiero al trabajo de campo. La investigación de Archivo.

Supongo que en esto, como en todo, cada uno estará más o menos de acuerdo conmigo. Lo cierto y verdad es que yo le tengo un cariño especial. Me gusta mucho el tacto del papel antiguo, la caligrafía de cada uno de los escribanos (aunque de alguno que otro me acuerdo más de su parentela al completo que otra cosa) y, sobre todo, su historia. ¿Quién habrá leído este mismo documento antes que yo? ¿Buscábamos lo mismo? Si no lo ha leído nadie, ¿soy el primero en más de dos siglos en hacerlo? Entiendo que cualquier psicoanalista podría diagnosticarme algún tipo de síndrome de “Indiana Jones” y, seguramente, tenga toda la razón. Pero la labor del investigador histórico es, a todas luces, apasionante (además de que su importancia queda fuera de toda duda).

Esta mañana, el objetivo de mi búsqueda se encontraba en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, también conocido como el Archivo de Protocolos, situado en la calle Almirante Apodaca del centro histórico. El edificio es espectacular, con una magnífica fachada de corte neoclásico. Los arquitectos fueron José Gallego y Díaz y José López, que terminaron la construcción en 1908, con una primitiva intención de que sirviera de Juzgados municipales, sobre el solar que antiguamente ocupara la Alhóndiga. Para los años 60 el edificio ya estaba en desuso y hubo que esperar hasta 1987 para que el edificio abriera de nuevo sus puertas, tras una rehabilitación de los arquitectos sevillanos Antonio Cruz y Antonio Ortiz (los mismos que se han encargado de la ampliación de la pinacoteca holandesa por excelencia, el Rijkmuseum).

Una vez efectuada mi jornada investigadora, pude disfrutar del espacio al que el Archivo Histórico Provincial viene dedicando, desde hace ya algún tiempo, “El documento del mes”. Este tipo de acciones culturales son tremendamente importantes. Como mencionaba antes, el valor de los archivos históricos y el uso del que los historiadores hacemos de ellos queda fuera de toda duda, pero es también conocido que estos espacios parecen quedar única y exclusivamente al servicio de estos mismos historiadores. Es de agradecer que los archivos se abran al resto de ciudadanos, intentando atraerlos con interesantes exposiciones o importantes documentos, aunque sea con pequeños espacios como el que presenta el Archivo Histórico Provincial de Sevilla.

En esta ocasión se nos muestra como documento, el plano del proyecto arquitectónico que se hiciera para la “Ciudad escolar del Inmaculado Corazón de María”, fechado en 1947, por el arquitecto Antonio Illanes del Río (1883-1973). Es un proyecto que se quedó en lo que el visitante ve, el papel, pero que nos permite conocer un primer boceto de lo que se quería hacer en la zona de la Huerta del Rey para el Colegio que hoy conocemos popularmente como Portaceli. Lo cierto y verdad es que al contemplar dicho proyecto lo primero que se me pasó por la mente fue que se tratara de algún tipo de villa olímpica (bien puede ser que por las fechas en las que estamos), por las grandes zonas deportivas y los amplios conjuntos arquitectónicos que estarían destinados a las labores docentes de la Compañía de Jesús. El proyecto contaba con una escuela de primera enseñanza para 400 plazas, un colegio de segunda enseñanza para 500 alumnos, una escuela profesional de 300 plazas, un salón de actos para 2000 asistentes, una casa de ejercicios y una residencia religiosa.

A pesar de todo, a mí me llamó mucho más la atención en el plano la intención de reiniciar las obras de la Basílica de la Inmaculada Milagrosa, aquella que comenzara a construirse en 1928 y que resultara ser el último proyecto constructivo del ilustre Aníbal González. La historia no es desconocida, tras desaparecer de la Dirección de la Exposición Iberoamericana (aún no sabemos si su dimisión fue forzada desde las altas cúpulas políticas) por la construcción de los dos “rascacielos” en forma de torres de la Plaza de España, que competían osadas con la altura de la Giralda. Tras esto, don Aníbal diseñó un magno proyecto de Basílica, de estilo neogótico, con un área de más de 10.000 m2, lo que la convertiría en uno de los mayores templos de la Cristiandad y, lo que era más importante, la construcción más alta de Sevilla, al contar sus dos torres de fachada con una altura total de 100 metros, superando en tan sólo 4 metros la altura de la Giralda. El 5 de Mayo de 1928 se puso la primera piedra, acudiendo al acto el rey Alfonso XIII, y a pesar de estar construida la base del templo, tras la muerte de Aníbal González, su construcción se paró y, a día de hoy, lo único que podemos ver de esa última obra de don Aníbal son precisamente los cimientos de la Basílica.Supongo que se comprende mi fascinación por ver en este proyecto de 1947 de Illanes la propuesta de continuar la construcción del Templo, tal y como Aníbal Gonzalez diseñara, inclusive en altura (parece que los debates actuales sobre la Giralda y la Torre Pelli son más arcaicos de los que muchos pensarían…), con el único añadido de un gran claustro en el lateral sur de la Basílica.

Hace unos días Museo Go Green, en su más que recomendado Blog, publicó un post en la que comentaba la problemática de las exposiciones en las que un diseño grandilocuente oculta un discurso vacío. Pues bien, ese no es el problema en el caso de “El documento del mes” del Archivo Histórico Provincial. No hay parafernalia alguna. De hecho, es muy básico. Todo se reduce al cartel introductorio, el texto informativo (no demasiado largo, pero suficiente) y la vitrina donde se expone el proyecto en sí. Ni más, ni menos. Pero de un simple documento de archivo, se puede sacar muchísima información.

‘El tiempo en la mirada’

Rectorado de la Universidad de Sevilla

Comisario, Luis Méndez Rodríguez

Hasta el 31 de Agosto

Hay pocas cosas más certeras que el tiempo y su inexorable fluir. En ocasiones su tránsito se nos hace lento y tortuoso, aunque en otras ocasiones es tan rápido que dudamos de la realidad y su efervescencia. El tiempo pasa y todo se transforma.

A pesar de todo, contamos con algunos recursos que nos permiten quedarnos con un trocito de la historia, del tránsito del tiempo, de un momento y una situación específica. La memoria y las herramientas gráficas (dibujo, pintura, grabado, fotografía…) son las únicas máquinas del tiempo que existen.

Todos nos aferramos al tiempo. Todos guardamos un grato recuerdo de un momento pasado, una imagen nítida de cierto viaje que realizamos, o la musicalidad de cierta melodía de la infancia…

Los historiadores del Arte hemos hecho de ese tiempo pasado nuestro oficio y vivimos (o hacemos lo que podemos…) estudiando esas imágenes que nos traen al presente retazos del pasado, de elementos físicos que lamentablemente ya se han perdido y que tan solo existen en ciertas obras.

Esta es la premisa que queda detrás de ‘El tiempo en la mirada’, la exposición que nos recibe en el hall del Rectorado de la Universidad de Sevilla. Luis Méndez, Comisario de la muestra, y director del Servicio General de Fototeca del Laboratorio de Arte, ha sido el encargado de traernos imágenes de la Sevilla (capital y provincia) del pasado. Hay que reconocer que recorrer la exposición en este espacio original del XVIII, como es la antigua Real Fábrica de Tabacos, ya nos introduce plenamente en un tiempo pretérito, pero el proceso se completa al introducirnos en algunas de esas imágenes que conforman la exposición.

La gran protagonista es la propia Fototeca del Laboratorio de Arte. Cualquiera de los que hemos tenido la oportunidad de formarnos como historiadores en la hispalense sabemos de la enorme calidad de la misma y de su indiscutible importancia en el ejercicio de la Historia del Arte en esta ciudad, ya que se creó a principios del XX por Murillo Herrera para dotar de imágenes documentales el departamento y servir de herramienta a los investigadores. A día de hoy, es uno de los mejores tesoros documentales de Sevilla.

Por esa razón, además de hacer un repaso por el origen de la fotografía y sus implicaciones, se nos muestra como trabajaban los primeros investigadores de la Fototeca, sus herramientas, libretas para documentar y cámaras (sí, esos enormes aparatos que no cabían, como ahora, en los bolsos).

Es un placer poder recorrer cada uno de los paneles y fijarse en cada una de las  fotografías (aunque alguna que otra tiene erratas identificativas en la cartelería). Tengo que reconocer que yo soy un amante de la fotografía antigua. No tanto como soporte artístico, sino como puente entre dos épocas. Podemos ver cómo han cambiado algunos monumentos, contemplar algunos que ya ni siquiera existen, dislumbrar maravillas que de otra manera hubiese sido imposible conocer. Y hay que reconocer que en Sevilla, de eso tenemos para dar y regalar. Hemos perdido infinidad de patrimonio artístico, referentes históricos que se han diluido con el paso del tiempo y que ya tan solo existen en el papel fotográfico. Exposiciones como estas nos permiten, a parte de contemplar el magnífico tesoro documental con el que cuenta el Departamento de Historia del Arte, a aprender una lección acerca del respeto al Patrimonio Histórico. Porque o defendemos lo que tenemos, o las futuras generaciones tendrán que contemplarlo por fotografías como estas (o quizás en 3D, hologramas, realidad aumentada o lo que sea… pero no la realidad verdadera).