San Telmo, orgullo del barroco

Cuando Leonardo de Figueroa se hizo cargo de las obras en 1721, el proyecto de construir un Colegio de Navegantes que revitalizase Sevilla como una próspera metrópolis, se encontraba ya en un punto muerto. La falta de financiación prometida por la Corona y la marcha de la Casa de la Contratación a Cádiz habían encallado su construcción.

En menos de 10 años, Leonardo de Figueroa no solo consiguió reimpulsar la construcción, sino que hizo suyo el edificio, respetando lo previamente construido por Antonio Rodríguez a finales del siglo XVII, estableciendo nuevas trazas que organizaron para los siglos sucesivos la disposición tipológica y compositiva de San Telmo y dotándolo de un lenguaje barroco culto, de amplias referencias personales.

A lo largo de los siglos, San Telmo se ha convertido en un referente de las sucesivas etapas históricas y artísticas, aunque paradójicamente siempre de espaldas a la ciudad, debido a los diferentes usos privados que se le dieron. Primero como escuela náutica para niños huérfanos y universidad de mareantes durante los siglos XVII y XVIII; como palacio y “Corte chica” de los Duques de Montpensier durante la segunda mitad del siglo XIX; como Seminario Metropolitano del Arzobispado de Sevilla en el siglo XX; y finalmente como sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, función que ejerce actualmente.

Estas funciones conllevaron grandes reformas estructurales de las trazas originales de Leonardo de Figueroa, cada una más invasiva que la anterior, para adaptar San Telmo al uso de cada época. Así, en la actualidad, sólo conservamos de la época barroca el eje axial del edificio, que comprende la portada principal, el zaguán, patio central y capilla.

Palacio de San Telmo, 1860

La portada, construida en 1734 bajo la dirección de Matías de Figueroa, hijo de Leonardo y continuador de su trabajo, es una de las mejores portadas barrocas de España, con un alto valor simbólico, estableciendo referencias a su fundación, uso y conexión tanto con Sevilla como con los virreinatos americanos. A modo de retablo pétreo, el primer cuerpo representa entre sus columnas labradas los trabajos de Hércules, figura mitológica de gran trascendencia como fundador de Sevilla, y a indios americanos soportando el balcón del segundo cuerpo. Sobre éste en torno a las columnas, 6 mujeres a cada lado representan las asignaturas de las Artes del Mar que se instruían en la Universidad de Mareantes. Sobre el balcón, un relieve de Felipe V testifica la fundación y apoyo de la Corona al edificio. Finalmente, en el tercer cuerpo, se encuentran San Telmo, patrón de los navegantes, flanqueado por los santos reyes sevillanos, San Fernando y San Hermenegildo.

El patio de honor, el gran eje en torno al cual se organiza el edificio, adquiere una especial importancia decorativa, en el que Leonardo de Figueroa repite esquemas utilizados en otras de sus construcciones, como los patios del antiguo convento de San Pablo, el de la Merced o, inclusive, la fachada de la iglesia de San Luís de los Franceses. Cabe reseñar el pulcro respeto con el que Balbino Marrón, arquitecto que en el siglo XIX reformó el edificio para adaptarlo a palacio para los Duques de Montpensier, remodeló la planta baja del patio, adoptando el gusto barroco ya caduco para respetar el lenguaje del espacio. Así, llena de hojarascas los pilares y encarga a Antonio Susillo una galería de pequeños bustos en terracota de personajes ilustres que decorarán las enjutas de los arcos, siguiendo el modelo de los bustos barrocos en mármol de San Telmo y Santo Domingo que flanquean la entrada a la capilla.

Es esta pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de los Buenos Aires, la verdadera joya artística del conjunto patrimonial que hoy es el Palacio de San Telmo. Consagrado en 1724, el espacio más antiguo de San Telmo es hoy, lamentablemente, un lugar desconocido para la sociedad, pero que es el mejor ejemplo de la obra artística del siglo XVIII en Sevilla, donde se concentran las obras de los mejores artistas de la época: el arquitecto Leornardo de Figueroa, el pintor Domingo Martínez, el retablista José de Maestre, el escultor Pedro Duque Cornejo o el orfebre Juan de Garay. Además, conserva obras de grandes maestros de épocas anteriores, como Juan de Oviedo, autor de la imagen titular de la capilla, y Pedro de Mena.

 

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Más allá de la innegable calidad artística sus autores, la capilla conserva su programa iconográfico original, diseñado por Domingo Martínez, que gira en torno a las dos funciones que tuvo el edificio de San Telmo durante los siglos XVII y XVIII: Universidad de Mareantes y orfanato. Así, Duque Cornejo talla sendas esculturas dedicadas a los santos patrones de la infancia San José y San Antonio de Padua, y Domingo Martínez copa de niños sus lienzos, primero con obras de la infancia de Cristo, como “La imposición del nombre a Jesús” o “Jesús entre los maestros en el templo”, y finalmente con los niños que dan la bienvenida a Jesús en “La entrada a Jerusalén” o “Los niños acercándose a Jesús”. Finalmente, en el retablo principal, se encuentran los santos patrones de la navegación, San Telmo y la Virgen de los Buenos Aires, así como los apóstoles marineros, San Pedro y San Andrés.

 

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Aunque el Palacio de San Telmo es uno de los enclaves más conocidos de Sevilla, como corte alternativa que fue de los Duques de Montpensier y, actualmente, como sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía, es una verdadera joya del barroco casi totalmente desconocida que bien merece la pena redescubrir. Un motivo más de verdadero #OrgulloBarroco.

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‘Sevilla industrial’, ¿la app que necesitamos?

Los ‘smartphones’ y ‘tablets’ han cambiado nuestro mundo, nuestra manera de comportarnos e, incluso, de relacionarnos en Sociedad. Sin que esto sea necesariamente malo, es incuestionable el peso que estos ‘aparatos’ tienen en nuestro día a día gracias a la cantidad de cosas que podemos hacer con ellos. ¿Quién no utiliza una app para conversar/chatear con un amigo, compartir fotos de tu último viaje o mantenerse diariamente informado? Hace tiempo que la batalla de las app también se libra en la esfera de la Cultura y se están haciendo cosas muy interesantes (en España están los ejemplos de las app del Centre d’Art La Panera , Museo del Prado , Museo Thyssen Bornemisza , o el Guggenheim Bilbao , entre otros, aunque siendo sinceros en España aún estamos un poco atrasados con respecto a nuestros vecinos). Aquí tenéis un ejemplo de app cultural divertida, que ya comentaron las amigas de La Cultura Crítica.
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Hace unos días, la Fundación de Patrimonio Industrial de Andalucía (fupia) presentó al público su app, para la plataforma Android, ‘Sevilla Industrial’ con la que pretenden poner en valor el rico patrimonio industrial hispalense. Bien es cierto que ‘algo’ hay que hacer, no solo para conservar nuestro patrimonio, sino para concienciar a la Sociedad de dicho patrimonio.
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Para ello, nos ofrece un listado de 26 conjuntos patrimoniales por toda la ciudad, con información específica de los mismos, algunas imágenes y un enlace a nuestra aplicación de mapas para geolocalizarnos y decirnos la mejor manera para llegar a uno de los edificios o para comenzar una ruta entre alguno de ellos. Pero, con todo esto ¿sirve la app para el propósito marcado?
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La verdad es que no. Nos encontramos ante una aplicación que no está a la altura del patrimonio que pretende poner en valor. Es una app algo pesada, de una estética estática y de un valor de contenido deficitario, al punto de que el texto parece un mal resumen de una página de Wikipedia y sus imágenes unas copias sin resolución de las aparecidas en el buscador de Google.
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Resulta chocante tener que decirlo a estas alturas, pero éste no es el camino. La creación y desarrollo de una app cultural, sea la que sea, es una inversión que no es irrelevante. Y no nos referimos tan sólo desde el punto de vista económico (que también). El mero propósito de difundir el patrimonio y ponerlo en valor debe motivarnos a crear algo que no sea únicamente un índice nominal del patrimonio industrial. ¿Cómo conseguimos concienciar de esta manera a la Sociedad? ¿Cómo les motivamos a participar, disfrutar, conocer su propio Patrimonio?
Disculpa si parezco algo irritado con la aplicación, pero es algo que irremediablemente me afecta. Resulta difícil, muy difícil, vivir (sobrevivir) en el sector cultural en estos años. No porque no haya ‘hambre de Cultura’ en la Sociedad, sino porque en ocasiones, como la que discutimos ahora mismo, satisfacemos ese hambre con herramientas como ésta, que se venden como un ejemplo a seguir, pero que no ‘alimentan’ al ciudadanos. Apps que enseñan a los ciudadanos que la Cultura no tiene que ser de calidad. Apps que no fomentan la calidad entre la competencia. Apps que no necesitamos.
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Si no os habéis descargado aún la aplicación aquí tenéis el enlace para que lo disfrutéis en primera persona

La Realidad Aumentada y la Cultura

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Imagínatelo. Estás visitando un conjunto arqueológico. Sólo ves piedras por los suelos cuando los carteles te dicen que ahí había unas termas romanas que eran de lo mejorcito de la zona. Y tú piensas “vaya rollazo…los carteles pueden decir misa, pero yo sólo veo piedras”.

¿Y si hubiera una app en tu móvil que, enfocando con la cámara de tu móvil esas mismas piedras, te mostrara cómo eran las termas? Las cosas cambiarían, ¿verdad?
La realidad aumentada es una nueva tecnología que nos ayuda a realizarlo. Es una herramienta que ha tomado un gran impulso en los últimos años, también en España, alcanzando cotas de desarrollo cuasi-futurible. Tenemos muchas aplicaciones de realidad aumentada para casi todos los sistemas operativos (PC, Mac, Android, Iphone, Ipad…) y usuarios. Incluso el gigante Google está apostando fuerte por esta tecnología, desarrollando un adictivo juego, Ingress, que tiene ya millones de usuarios en todo el mundo. @SoyRafaCastro le ha dedicado un divertido vídeo al tema.

Más allá de los juegos, la realidad aumentada también tiene un importante desarrollo en el mundo cultural, que estamos comenzando a disfrutar. Desde hace unos años, algunos artistas e instituciones museísticas le están dedicando obras y exposiciones a esta nueva herramienta, como hizo el MoMA con la muestra ‘Augmented Reality Art Invasion!’.

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En España aún no hemos llegado a estas actividades culturales, pero sí podemos decir que le estamos sacando bastante provecho. David Ruiz, investigador de la Universidad de Granada, está estudiando los usos potenciales que la realidad aumentada tiene en diferentes aspectos culturales. Nuestros museos también están comenzando a asumir las nuevas posibilidades que nos ofrece la realidad aumentada, el Museo Nacional de Artes Decorativas nos permite realizar un paseo virtual por una cocina valenciana, y elMuseo del Jurásico de Asturias nos permite interactuar con los propios dinosaurios. Por si esto fuera poco, gracias a la app Goggles, podrás conocer toda la información que el buscador Google tiene almacenada sobre cualquier obra de cualquier museo con tan sólo escanearla con tu móvil.

Sin embargo, no todo está hecho. Como comenta @Mediamusea en su blog, tan sólo 25 museos, instituciones culturales y expositivas cuentan con una App del centro, y sólo un 0,3% de instituciones lo hacen a través de Layar, la App más popular en realidad aumentada. Recomendamos una rápida lectura al post de @SocialMuseumNet acerca de los usos que otros museos, por todo el mundo, hacen de esta nueva y potente herramienta.

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En Sevilla también contamos con una empresa que está apostando muy fuerte por la realidad aumentada. Gracias a PastView podemos darnos un paseo por la ciudad y ver a través de las gafas cómo era la Sevilla de antaño, el foro de la Híspalis romana, la Giralda de los almohades o incluso el puerto de la Metrópolis imperial.

La realidad aumentada es una herramienta del futuro, desarrollada en el presente que nos sirve para vivir nuestro pasado. ¿Qué más se le puede pedir?

‘Titanic: The Exhibition’

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Pabellón de la Navegación

Isla de la Cartuja

Hasta el 7 de Abril de 2013

No es común ver por Sevilla una exposición temporal e itinerante de la magnitud de ‘Titanic: The Exhibition’, instalada en el Pabellón de la Navegación. Quizás sea ésta una de las razones por las que no ha de extrañarnos que sea una de las muestras más visitadas del año en Sevilla (aunque la ingente cantidad de publicidad que han dispuesto por toda la ciudad seguro que ha ayudado también).

El diseño expositivo está realizado, en algunas zonas, para que creamos que estamos visitando el transatlántico de verdad, de hecho, se nos obliga a embarcar a la muestra como si lo hiciéramos en el Titanic (fotografía incluida, que pagaremos, si queremos, al finalizar la visita).

????????????????????????????????????La exposición se divide en tres apartados diferenciados. El primero de ellos nos explica el origen del Titanic, los personajes que participan en su creación, como la compañía White Star, Ismay o el Capitán Smith, y el sentimiento generalizado de que se encontraban ante una de las creaciones más importantes de la Historia de la Humanidad. Acto seguido, dedicándole una gran parte de la exposición a esta sección, se nos muestra la vida dentro del crucero en su viaje por el Atlántico, el diseño de las habitaciones (primera y tercera clase), pasillos, cubertería, restaurantes. Finalmente, como no podía ser de otra manera, el choque con el iceberg y los hechos acaecidos en el hundimiento y posterior rescate del Carpathia.

Sorprende que, a pesar del esfuerzo económico para montar la exposición y de contar con más de 200 piezas originales, casi todas ellas desaparecen en la inmensidad de reproducciones fotográficas de gran tamaño que, colocadas en los (horrorosos) telones negros que hacen la labor de paredes de cada sala, conforman la amplia mayoría de piezas que vemos en la exposición. Aunque se nos vayan los ojos tras las reconstrucciones brillantemente realizadas, hay que reconocer que en la mayoría del diseño expositivo la museografía es bastante limitada.
????????????????????????????????????El aspecto que más me ha molestado de la exposición ha sido la obligatoriedad del uso de audioguía. Casi ninguna pieza expuesta contaba con una cartela informativa. Es como si estuviera prohibido leer en ‘Titanic: The Exhibition’ (¡¡incluso el panfleto informativo cuenta, tan sólo, con tres líneas!!). No estoy en contra de este servicio, creo incluso es positivo para algunos visitantes, pero termina siendo caótico y reiterativo. La audioguía no permite discurso alternativo, tiene el que tiene. No distingue entre un público infantil, uno adulto o uno con conocimientos previos. Además, la disposición de las obras en la exposición no es correlativa a la numeración de las pistas en la audioguía, de manera que te encuentras buscando por toda la sala cuál es la fotografía que te está comentando el mp3 en ese momento (y si el número de visitantes que están disfrutando de la muestra  es elevado, como ocurrió en mi caso, la sala se convierte en una improvisada pista de ‘coches de choques’).

Más allá de la museografía, y aunque todos estos datos y reconstrucciones resultan interesantes para comprender la dimensión del Titanic, uno de los aciertos de la exposición es no centrarse precisamente en ellos, sino en los pasajeros que tuvieron la mala suerte de asistir al viaje inaugural. Gran parte de la exhibición se basa en sus pasajeros, sus historias, sus vidas y muertes en el Titanic.

????????????????????????????????????Nos encontramos ante una exposición de enormes magnitudes (tamaño, reconstrucciones, presupuesto, precio de entrada) con problemas museográficos y, aún más grave, de contenidos. Una exposición sin demasiadas pretensiones conceptuales, asequible para todo tipo de público, adulto e infantil sin distinciones,  pero impactante en algunas de sus salas. En definitiva, ‘Titanic: The Exhibition’ es una muestra de masas que prefiere perder contenido a visitantes.

Si quieres conocer un poco más de la exposición antes de visitarla, pásate por el ‘Board’ que hemos creado en Pinterest para la ocasión 😉

‘Desaparecidos’. Gervasio Sánchez

Casino de la Exposición
Hasta el 10 de Marzo.
Comisaria, Sandra Balsells

 

Desaparecer del mundo, pero no de la memoria. Por mucho que algunos luchen contra la fisicitud de alguien, su presencia, su recuerdo, aún permanece.

Gervasio Sánchez, Premio Nacional de Fotografía 2009, ha dedicado doce años a la realización de Desaparecidos, un proyecto que le ha llevado a viajar por diez países de Europa, Asia y Sur América,  en busca de personas desaparecidas bajo la represión, familias rotas por el dolor, recuerdos perdurables.

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Imaginará el visitante que no se encuentra ante una exposición amable. Por mucho que las noticias de las desapariciones aparezcan en nuestros libros de Historia o en las noticias recientes, encontrarse cara a cara con las imágenes de aquellos que han desaparecido aún descansan en las manos de sus seres queridos es estremecedor, un choque pleno con esa realidad que, tristemente, se repite intermitentemente en eso que damos a llamar historia de la humanidad (utilice el lector la acepción que más aprecie).

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La exposición nos ofrece un recorrido por el tortuoso devenir de los desaparecidos, arresto en centros de detención, la huella que han dejado en la memoria de sus seres queridos, búsqueda de los cadáveres, exhumación e identificación.

Cabe destacar que no nos encontramos ante una exposición artística, aunque alguna de las piezas tenga una concepción estética notable, sino en un reportaje fotográfico periodístico, donde se nos ofrece un contenido informativo excepcional.

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Desde el punto de vista museográfico, aunque cada una de las fotografías focalizan la atención del visitante rápidamente, cabe destacar que alguna que otra vez el espectador tendrá que luchar contra la fuerza del contexto sobre la Obra. Cualquiera que haya visitado el Casino de la Exposición conoce la amplísima cúpula que corona el edificio, es un espacio colosal donde, el conjunto expositivo queda empequeñecido. Además, los reflejos de las luces, naturales y artificiales, dificultaban excesivamente la plena contemplación de varias piezas y los paneles portantes rompían con bastante frecuencia el discurso de la misma.

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Os enlazo un vídeo con la entrevista realizada a Sandra Balsells, comisaria de la exposición, sobre la Obra de Gervasio Sánchez.

‘Un Museo en la Universidad’

Capilla de Santa María de Jesús

Puerta Jerez, Sevilla

Organiza, CICUS

Hasta el 26 de Enero

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La capillita Santa María de Jesús es una de esas joyas patrimoniales que, a pesar de estar a plena vista de todos en uno de los lugares más concurridos del centro histórico de Sevilla, es lamentablemente poco conocida por la Sociedad en general.

En este pequeño enclave, trascendental para comprender la evolución de la Historia del Arte en Sevilla, el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla consigue hilvanar diferentes trazos de la propia historia de la Universidad, exponiendo el patrimonio arqueológico que adquirió en el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX en el edificio que es lo único que queda de lo que fue la primera sede de la Universidad de Sevilla, ya que fue derribado en la década de los años 20 del siglo pasado.

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Con este mismo patrimonio arqueológico, ‘Un museo en la universidad’ propone al visitante un recorrido por las diferentes etapas del mundo prehistórico y de la historia antigua. Así, nos encontramos con herramientas en piedra tallada del periodo paleolítico como ejemplo del modo de vida nómada de los primeros humanos, vasijas en barro cocido del periodo neolítico, pequeñas representaciones de divinidades egipcias posiblemente comercializadas por las culturas orientalizantes fenicia y griega y, como no, patrimonio arqueológico del periodo romano.

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Es una exposición sin demasiadas pretensiones, con una museografía ajustada a las circunstancias, pero que termina convirtiéndose en una visita agradable debido a la excelente calidad de algunas de las piezas expuestas y a la belleza del conjunto patrimonial que representa la Capilla de Santa María de Jesús.

Como ya hemos comentado, la capilla es lo único que nos ha quedado de la primitiva sede de la Universidad de Sevilla que fundara en 1506 Maese Rodrigo Fernández de Santaella. Aunque no sabemos demasiado de cómo era este edificio, tenemos algunos elementos gráficos que nos permiten conocerlo de primera mano, como la imagen que en el Retablo de la Capilla Maese Rodrigo entrega a la Virgen de la Antigua, o la fotografía de 1899 que la Profesora Titular de la Universidad de Sevilla, María Jesús Sanz, encontró en 1977 en ‘Impressions de l’Espagne’ de María Star.

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Construido en gótico-mudéjar, la capilla es uno de los últimos ejemplos de este estilo en la ciudad, ya que el Renacimiento comienza a hacer acto de presencia. Donde mejor podemos ver esta conjugación artística es en el Retablo que, con una arquitectura de tracería gótica, juega con la pintura renacentista de Alejo Fernández.

Es, sin lugar a dudas, una magnífica oportunidad para recorrer unos pedacitos de historia de la Universidad de Sevilla.

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Abstracción postpictórica

Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

Monasterio de la Cartuja

Bajo el punto de vista de quien escribe estas líneas, la labor realizada por el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) queda como una de las mejores dentro del panorama de instituciones culturales de Sevilla. No sólo por hacer muy buenas exposiciones (el recuerdo de la exposición de Fiona Tan sigue muy presente en mi memoria), sino porque lo hacen a pesar de contar con un presupuesto muy “ajustado” que viene siendo recortado, casi por inercia, desde hace años. Tengamos además en cuenta que, a parte de esto, no tiene que ser demasiado fácil trabajar en una ciudad en la que, afrontémoslo, el Arte Contemporáneo pasa por ser bastante incomprendido.

Quizás por este mismo motivo el CAAC, y quisiera recalcar que especialmente bajo la dirección de Juan Antonio Álvarez Reyes, está haciendo notables esfuerzos por acercar lo contemporáneo al público sevillano. La labor pedagógica del Centro mediante visitas guiadas a escolares, itinerarios a las exposiciones explicadas por comisarios y críticos, cursos en colaboración con universidades y textos en la web (lástima que la Revista ‘de 11 a 21’ haya tenido tan corta vida) sirven para acercar al visitante físicamente al CAAC e intelectualmente al discurso de las diferentes exposiciones.

Uno de los aspectos que más me gustan del CAAC desde hace un par de años son las “Sesiones expositivas”. Es bien sabido que en el Centro cohabitan varias exposiciones temporales durante unos meses, lo que se pretende con estas “sesiones expositivas” es que cada una de éstas exposiciones tengan un común denominador. Es decir, hablamos de una “macro-exposición” compuesta de diferentes exposiciones (individuales o colectivas) que, a la vez y obviamente, se compone de varias obras artísticas. De manera que nos encontramos con la lectura de base de una obra de Arte, que nos sirve para construir el discurso de una exposición y, potenciando este proceso, el discurso de la “macro-exposición” o “sesión expositiva”.

En la sesión “Abstracción postpictórica” nos encontramos con uno de los procesos que, dentro de la Historia del Arte, ha sido más importante y radical. La senda de la abstracción iniciado por Kandinsky abrió un nuevo mundo de infinitas posibilidades en el panorama artístico, alejando al espectador de la visualidad de la figuración, con el significado que ello tiene, y acercándolo a las diferentes formas y colores que los artistas investigarán a partir de ese momento desde diferentes aproximaciones, como Mondriaan, el grupo De Stijl, Barnett Newman, etc etc etc. Y aunque al espectador pueda parecerle que son obras sencillas, sin la misma profundidad que las obras figurativas pueden tener, lo cierto y verdad es que en ocasiones pueden llegar a ser bastante más complejas y plurales, ya que cada artista abstracto lo afrontará de una manera distinta.

De hecho, con las cuatro exposiciones individuales de la sesión “Abstracción postpictórica” se nos recalca éste punto de diversidad de acercamientos a la pintura abstracta.

Ruth Morán. Psicografías.

La serie que presenta Ruth Morán (Badajoz, 1979), artista ganadora de los premios de pintura Focus-Abengoa en 2007 y Ciudad de Badajoz en 2008, es su obra más reciente realizada en este año 2012, durante su estancia en la Academia de España en Roma, utilizando papel, temple vinílico y rotulador de tinta.

Etimológicamente, ‘psicografía’ significa exponer gráficamente los estados del alma. Ruth Morán aborda estas obras mediante una pintura molecular, construyendo grandes formas concentradas en una banda, a priori caóticas, mediante una sucesión de incontables trazos/gestos plateados sobre el fondo oscuro, de una manera muy parecida a como lo hicieran los pintores gestuales españoles de la década de los setenta. Lo que en un principio, desde una vista global de la obra, pudiera parecernos caos, resulta ser una construcción equilibrada, ordenada y racional, si nos fijamos en el detalle. La artista establece una relación entre espacio, forma y luz (contrastando blanco y negro) para formar bellos “paisajes” abstractos del alma humana.

Paloma Gámez. Violeta.

La artista (Bailén, 1964) ha realizado esta serie expresamente para el CAAC. La serie, como todos los trabajos de Paloma Gámez, queda en relación a otras realizadas anteriormente, Verde y Rojo, a modo de autorreferencialidad, así como con la exposición que celebró el año pasado en la Casa Encendida titulada ‘Carta de Color’.

Paloma Gámez investiga la abstracción desde una aproximación totalmente diferente, se centra en el color en sí, en este caso en el color violeta (con todos sus matices), y en los espacios que ocupa, involucrando al espectador. El resultado es una exposición lírica, donde podemos disfrutar del mero placer de los diferentes tonos de la materia expuestos, algunos de manera impresa o pintada, y otros desde su mismo origen, la luz.

José Soto. Campos de color.

Hablar de José Soto (Sevilla, 1934) es hacerlo de uno de esos personajes que son historia viva del Arte comtemporáneo en la Sevilla del siglo XX, cosa que ya da bastante respeto. Pero teniendo en cuenta, además, que el propio comisario de la exposición individual, Juan Bosco Díaz-Urmeneta, presenta un texto sobre la misma, invitamos vivamente a su lectura para comprender plenamente la labor del artista.

Formado en la facultad de Bellas Artes, junto a Carmen Laffón, Paco Cortijo, Pérez Aguilera, etc. José Soto es uno de los primeros artistas sevillanos, a pesar de tener una etapa figurativa, que afrontaron el difícil reto de la abstracción. Desde un primer momento la influencia americana, que tenía su origen en las revistas que los soldados americanos traían a la base de Rota, se estableció como obvia. Soto conoció también así la obra de Rothko, Mondriaan, la Bauhaus, etc. aunque fue en Barnett Newman y el color-field painting donde encontró la inspiración para su propia Obra, donde la linea y el plano son las protagonistas, evitando el rigor geométrico.

Una de los aspectos más positivos de la exposición es la confrontación de obras antiguas con otras de nueva creación. Aunque José Soto nunca abandonó el panorama artístico, ha sido profesor de dibujo, diseñador de exposiciones y comisario, en 1975 abandonó la pintura. Hasta el 2012, fecha en que ha vuelto a ponerse manos a la obra en su labor de pintor para afrontar retos que antes no pudo enfrentar, como el problema de la escala. Con ‘Espacio continuo en diagonal’ Soto vuelve a la creación artística con una obra ideada para envolver al espectador.

José Piñar. Remasterizaciones y grandes éxitos.

Con la individual de José Piñar (Granada, 1967) comprendemos la infinidad de caminos que existen hacia la abstracción. Y si en José Soto hemos visto como, a pesar de 40 años de diferencia entras las obras nuevas y viejas, su acercamiento a la abstracción no ha cambiado. En Piñar vemos lo contrario, como si de un disco se tratara, afronta su producción artística de los últimos 20 años para reflexionar sobre ella.

El artista tiene una enorme producción, expuesta casi completamente en el CAAC, y en el que pueden diferenciarse varias formas de aproximarse a la pintura abstracta. En una sala se ha decidido juntar un gran número de obras de diferentes años, a modo de ‘estudio del artista’ donde se superponen unas a otras, en la que podemos ver cada uno de los cuadros, pero también unirlos para crear nuevas composiciones (la fotografía superior es una panorámica de cómo ha quedado la sala expositiva). Es un proceso que he disfrutado mucho durante mi visita, buscar pequeños rincones entre las diferentes obras para crear otras nuevas. La imagen que abre este post fue mi punto favorito.