Principio de incertidumbre_ Reflexiones en torno a la relación entre el artista y el coleccionista

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La semana pasada se iniciaba en el Palacio de la Magdalena en Santander, sede de la Universidad Internacional de Menéndez Pelayo, la tercera edición del curso sobre coleccionismo que la Asociación de coleccionistas privados de arte contemporáneo 9915 y el Instituto de Arte Contemporáneo IAC promueven, al que tuve la suerte de asistir en calidad de becario, gracias a la Fundación Banco Santander, junto a Angélica Millán (@lamusadelarte) y Ángela Berdugo (@berdugo_angie).

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Este tercer encuentro, que llevaba como título Artistas y coleccionistas. Una relación decisiva para el arte contemporáneo, pretendía poner en relieve la estrecha, necesaria e histórica relación que tradicionalmente han mantenido artistas y coleccionistas de su obra (así como a la inversa). Una relación fluctuante, no carente de interés egoísta, pero enriquecedora, a veces, si consigue dirigir la atención de ambos hacia el proceso creativo.

El curso profundizaba, a mi entender, en el verdadero meollo de la cuestión, qué esperan, o buscan, aquellas personas que son principio (artistas) y final (coleccionistas) de la obra de arte, así como los intermediarios (galeristas), que fueron omnipresentes durante el encuentro, era el tema que nos había reunido a todos allí. El curso sigue, por tanto, la línea iniciada en 2013 con Coleccionismo y mecenazgo, y continuado en 2014 con Coleccionismo y comisariado [si estás interesado/a en una reseña de la edición anterior, te recomiendo la realizada por Mario Colleoni].

La cuestión fue tratada en profundidad en varias ocasiones y de diversas maneras, a través de conferencias (de contenido teórico), diálogos (entre artistas y sus coleccionistas) y, finalmente, mesas redondas, donde los participantes y asistentes pudieron conversar, preguntar y responder cuestiones claves de la jornada.

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El discurso histórico lo establecieron Bernard Marcadé, con un espléndido repaso a la relación artista-coleccionista en la primera mitad del siglo XX con los ejemplos de Marcel Duchamp y Walter C. Arensberg o Marcel Broodthaers y Herman Daled; Anna María Guasch, quién retomó el recorrido por la historia del coleccionismo contemporáneo desde los años 60 hasta la actualidad, con la base teórica de Walter Benjamin en Desembalo mi biblioteca. El arte de coleccionar y estableciendo los ejemplos de Konrad y Dorothea Fischer, Anton y Annick Herbert, Harold Zimman, Eli Broad, François Pinaud, Charles Saatchi, Dakis Joannou, Patricia Phelps de Cisneros o Helga de Alvear. Como contrapunto, Javier González de Durana, cerró el recorrido histórico abriendo dudas y dejando algunas cicatrices entre los presentes al poner de relieve el uso particular (o partidista si se quiere) del arte, convertido en un elemento de mera sofisticación VIP de los muy ricos, despojados ya de cualquier intención social, incondicional y desinteresada. Apostilló: “el coleccionismo debe ser considerado como un acto creativo” y “la colección de arte debe reflejar la personalidad de quien la realiza”. Ahí os lo dejo.

Los diálogos entre Ignasi Aballí y Carlos Rosón, Juan Uslé y Eulogio Sánchez y, por último, Marlon de Azambuja y Jose Antonio Trujillo, fueron sencillamente magníficos. Presenciar el grado de compenetración y comprensión mutua entre un artista y su colecciones, para un investigador del coleccionismo como yo, fue muy emocionante. Bajo mi punto de vista, la más interesante (por no decir jugosa) de las tres fue la realizada entre Uslé y Eulogio Sánchez, que fue “premiada” con una merecida aparición en los medios. Ambos amigos entablaron una conversación de trincheras, sin armas, pero desde sus respectivas posiciones. Artista y coleccionista mostraron sus cartas, sus opiniones y anhelos, de una forma entrañable, pero tampoco falto de polémica. El debate entre precio y valor se presentó en el encuentro casi de improvisto, encendiendo opiniones. Esa contradicción innata que Uslé apreciaba en el artista, se hizo extensible desde el (mismísimo) mercado hasta todos los presentes en la sala.

¿Qué hace que reconozcamos (o no) en una acumulación de obras de arte una colección?, ¿qué definen las relaciones entre las galerías, como intermediarios, con los artistas y coleccionistas?, ¿qué papel tiene el coleccionista en el panorama artístico actual, ahora que la inversión pública casi ha desaparecido? o ¿cómo se han establecido algunas de las colecciones corporativas más importantes de nuestro país, como Coca Cola o Banco Santander? Fueron algunas de las cuestiones que se trataron en el desarrollo de las tres mesas redondas que se celebraron durante el encuentro. Estas intervenciones se convirtieron en algunos de los momentos más memorables de Artistas y coleccionistas, en el que el intercambio de opiniones entre ponentes y presentes generó debates enriquecedores.

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Tras las intervenciones de cada día, la organización del curso nos tenía preparado un cúmulo de actividades extracurriculares complementarias, como la visita a la feria Arte Santander, las visitas guiadas a “Sol Lewitt, 17 Wall Drawing. 1970-2015” por su comisario Benjamin Weil (recomendadísima exposición que se merece un futuro post) y “El agua, no haciendo” por la propia Eva Lootz, así como un recorrido por las galerías de arte de Santander.

Artistas y coleccionistas. Una relación decisiva para el arte contemporáneo ha sido un encuentro mayúsculo, en el que los asistentes hemos podido disfrutar de un curso realizado con esmero, con una estructura brillante, bien compensada y espaciada, que cubría todos los flancos posibles del encuentro, con un cartel de participantes que supieron estar a la altura de la circunstancias siendo, en la mayoría de los casos muy valientes, atreviéndose a realizar ponencias y comentarios que no permitían establecer un discurso general, sino que ponía en valor la diferencia de lecturas, significados y resultados de una colección. En definitiva, conocimos el verdadero rostro del coleccionismo, donde todo y nada es lo que parece.

Muchísimas gracias a Fundación Banco Santander por hacerme partícipe de Artistas y coleccionistas. Ha sido un verdadero placer (casi unas vacaciones) disfrutar en primera persona de un encuentro tan rico en opiniones y ponencias, en un marco tan sumamente bello como es el Palacio de la Magdalena de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Asimismo, enhorabuena a la organización y dirección por la presente edición y suerte para la próxima. Habéis dejado el listón muy alto.

Si quieres leer todo lo que dio de sí el encuentro, no dudes en echarle un ojo al Storify resultante del hashtag #ColeccionismoUIMP.

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‘El joven Velázquez’: un encuentro para el debate

Educación Virgen_ Velázquez Imagino que cuando John Marciari atribuyó ‘La educación de la Virgen’ en su artículo en Ars Magazine de 2010 a un jovencísimo Velázquez sabía que se encontraría con palabras de apoyo y otras, quizás más, en su contra. Pero creo tener la certeza de que poco se imaginaba que unos cuantos años después de su atribución se llevaría a cabo un magno Simposio Internacional en la ciudad natal del artista en cuestión. Así, en Octubre de 2014, se celebró durante tres días un encuentro que contó con veintinueve ponentes de todo el Mundo, investigadores de gran reputación, algunos los mejores de sus respectivas líneas de investigación, y cuatro mesas dedicadas a diversos temas relacionados con la época sevillana de Velázquez. Sevilla se convirtió en capital mundial de la investigación historiográfica del Siglo de Oro español.

Todo hay que agradecérselo al Doctor en Historia del Arte Benito Navarrete, profesor de la Universidad Complutense y Director del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla, organizador del encuentro y comisario de la exposición que se celebra en el antiguo Convento de Santa Clara y al apoyo que le han ofrecido el Ayuntamiento de Sevilla y la Delegación de Cultura.

Siendo imposible, como resulta, ofrecer un resumen de todas las intervenciones que tuvieron lugar en el Simposio, desde este blog vamos a ofrecer un par de posts (si la conexión a internet lo permite) con algunas de las ideas más relevantes. Quien quiera disfrutar a conciencia de todo, no tendrá más que esperar a que salgan las actas del Simposio. ‘La educación de la Virgen’, ¿el primer Velázquez conocido? Uno de los objetivos principales de este Simposio, además de establecer la influencia de la cultura sevillana de las primeras décadas del XVII en el joven Velázquez, era el encuentro de especialistas para que se presentaran pruebas acerca de la atribución de la obra a Velázquez y que éstas fueran respondidas por especialistas que piensan lo contrario.

Fueron pocos los participantes que obviaron su opinión al respecto. Si hacemos caso a lo que se ha publicado en los medios de comunicación, podríamos pensar que la mayoría de los participantes se han inclinado en negar la autoría de un joven Velázquez, cuando la realidad fue al contrario.

Este impacto en los medios está explicado por dos de los investigadores que respaldan esta teoría, Jonathan Brown y Javier Portús, dos pesos pesados de la investigación histórico-artística del XVII español. Ambos se basan en razones formales para apoyar su tesis. Brown ve la obra como un mero pastiche, de poca calidad, que sigue los modelos velazqueños, referentes ya para la época en la zona sevillana e incluso en el Virreinato de la Nueva España. De mayor interés fue, a mi entender, el estudio de Javier Portús, jefe de Conservación de pintura española hasta 1700 del Museo del Prado, que ve en ‘La educación de la Virgen’ tres problemas básicos para atribuirlo a Velázquez: la composición, muy desordenada y llena de “ruido” que aleja nuestra atención de la parte principal de la obra (el libro donde Santa Ana y la Virgen niña señalan); falta de coherencia estilística, es decir, disparidad de cualidades en la obra; y diferencias entre esta obra y otras ya atribuidas a Velázquez (y reconocidas generalmente por la comunidad científica) en los mismos años. Portús nos ofreció un variado número de obras para comparar las diferencias de calidades y formas de ‘La educación de la Virgen’, fechada en 1617, ‘Vieja friendo huevos’ (1618), ‘Cristo en casa de Marta y María’ (ca.1620), ‘Los músicos’ (ca. 1617-1618), etc. Las diferencias de calidades resultan obvias y el punto que Portús quería demostrar quedó claro rápidamente, sin discusión alguna. IMG_20141017_201100 Sin embargo, la lista de investigadores que apoyan la atribución a Velázquez, si bien no parecen contar con el beneplácito de los medios, no es corta ni mucho menos deleznable: Benito Navarrete de la Universidad Complutense, Xavier Salomon de la Frick Collection de Nueva York, Peter Cherry de la Trinity College de Dublín y Fernando Marías de la Universidad Autónoma de Madrid, Ian MacClure y Carmen Albenda de Yale Universitiy, entre otros.

Aunque también se sirvieron de pruebas formales para identificarlo como un joven Velázquez, las pruebas más concluyentes fueron las técnicas, realizadas especialmente en el laboratorio científico de la Universidad de Yale: el estudio de los elementos pictóricos empleados, el mantoncillo de Venecia como soporte, la preparación de éste con barro de Sevilla, la demarcación de las figuras con un grueso trazo negro característico en toda la producción de Velázquez y, por último, la profundidad conceptual de la obra, el juego de miradas entre los personajes y la respuesta de la Virgen niña a las enseñanzas de Santa Ana apuntando ella también al libro sagrado mirando directamente al espectador.

Como asistente al Simposio Internacional y tras contemplar la obra en algunas ocasiones, debo reconocer que todos y cada uno de los participantes tenían (y tienen) razón en los aspectos que apuntaban. Pero, ¿a qué puede deberse esta disparidad de opiniones tan bien fundamentadas? La respuesta es sencilla, la conservación de ‘La educación de la Virgen’ deja mucho que desear, incluso después que la intervención de la Universidad de Yale, que ha apostado por no reconstruir las capas pictóricas desaparecidas para no afectar la opinión de los expertos a la hora de debatir la atribución.

Al cuadro le falta mucha materia pictórica, en algunos casos faltan trozos enteros de materia pictórica (como puede comprobarse en la parte baja), en otras, faltan las últimas capas en las que se definen contornos y figuras y, además, falta una indeterminada cantidad de soporte en todos los laterales que fue recortado, sin más, y que resalta muy claramente en la parte superior donde se intuye la figura de un ángel. Si a todo esto le sumamos que tenemos que confiar exclusivamente en las relaciones formales de la obra y en las pruebas técnicas que se le han realizado, ya que no hay ninguna documentación de la época relativa a esta obra (como, por otro lado, es común en la relación de obras de Velázquez), es lógico las diferentes opiniones de la comunidad científica. Sin embargo, ¿supone este debate que la falta de consenso señala la no-autoría de Velázquez? Nada más lejos de la realidad.

El debate, en una obra tan temprana y tan mal conservada, es completamente necesario y, además, muy sano. Pensemos que ninguna obra, exceptuando aquellas que están perfectamente documentadas, están exentas de este debate. El ojo del investigador, las relaciones que éste establece y la falta de confirmación documental fomenta el pertinente debate. Sin ir más lejos, ‘La educación de la Virgen’ no fue la única obra con falta de consenso. La miniatura con el retrato del Conde-Duque de Olivares conservado en Patrimonio Nacional también tuvo su detractor en la autoría de Velázquez. IMG_20141016_125743

Guías de turismo: entre el lobby y el intrusismo laboral

DSC_0076Aquellos de nosotros que nos dedicamos a la educación y la interpretación del patrimonio (trabajadores del sector cultural en general) nos hemos tenido que enfrentar en más de una ocasión con guías turísticos que denuncian e insultan a otros profesionales que hacen del patrimonio cultural su trabajo. Guías de turismo que enarbolan la bandera de la exclusividad, expulsando al resto de profesionales de un ámbito que consideran, erróneamente, propio.

Nadie discute la importancia del sector turístico como uno de los grandes pilares que generan riqueza en España, no en vano representa un 11% del PIB, ni pretendo en este post criticar la labor que realizan como informadores turísticos. Pero sí cabe replantearse si el gremio de profesionales del turismo está sobrepasándose más allá de su propio ámbito colonizando, en este caso, el sector cultural.

Para intentar resolver un problema que ya viene de antiguo, vamos a tratar de dilucidar qué es lo que genera confusión y cuáles son las funciones de cada profesión, porque ¿hay alguna diferencia entre el intérprete de patrimonio y el guía de turismo?.

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Desde luego que sí. Definamos cada una de ellas:

Profesional capacitado para revelar in situ el significado e importancia del legado histórico y natural al público que visita un lugar de interés patrimonial con el fin de que lo disfrute, lo aprecie y contribuya a su conservación. Utiliza para ello medios interpretativos que él mismo selecciona y diseña a la vez que redacta los textos que componen el discurso interpretativo.

La denominación de intérprete de patrimonio puede comprender varias situaciones profesionales que van desde personal técnico en interpretación (especialista en esta disciplina), planificador y planificadora de interpretación, o guía intérprete (guía que utiliza la metodología de la interpretación como herramienta de comunicación), entre otros.

Persona que guía a los visitantes en el idioma de su elección e interpreta el patrimonio cultural y natural de una zona, que normalmente posee una titulación específica sobre una zona, por lo general emitido o reconocido por las autoridades competentes.

Según parece, las definiciones de ambas profesiones son bastante similares, transmitir conocimientos acerca de un patrimonio contreto. Entonces, ¿qué los diferencia? Dejemos que la legislación vigente nos lo aclare. Para ello, nos centraremos en las publicadas por dos Comunidades Autónomas, ya que son éstas quienes tienen las competencias para regularlo en cada región:

Se considera actividad propia de los guías de turismo la prestación, de manera habitual y retribuida, de servicios de información turística a quienes realicen visitas a los bienes integrantes del Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.

No obstante, quedan excluidas las funciones de divulgación y difusión desarrolladas por el personal de museos o instituciones del patrimonio conforme a lo establecido en su normativa de aplicación.

La Ley 3/1998, de 21 de mayo, de la Generalitat, de Turismo de la Comunitat Valenciana, regula en su artículo 6 las profesiones turísticas, y establece que «son profesiones turísticas las que tengan por objeto la prestación de servicios de asesoramiento, difusión e información sobre los recursos y manifestaciones históricas, culturales, artísticas o cualesquiera otras de carácter turístico de la Comunitat Valenciana, cuando estas se integren dentro del producto turístico y para cuyo ejercicio se exija la correspondiente licencia o habilitación».

Ambas comunidades inciden en un hecho que, por obvio, quizás nos pase desapercibido. El guía turístico es aquel que se dedica, lucrándose, a la prestación de servicios turísticos. En un país como España en el que el sector turístico es tan sumamente importante puede parecer que todo lo que hacemos es turismo pero, ¿es realmente así?.

Volvamos a jugar a las definiciones, ¿qué es el turismo?. La primera definición la dieron Walter Hunziker y Kart Krapf en 1942:

Turismo es el conjunto de relaciones y fenómenos que se producen como consecuencia del desplazamiento y estancia temporal de personas fuera de su lugar de residencia, siempre que no esté motivado por razones lucrativas.

Asímismo, esta definición fue actualizada por la Organización Mundial del Turismo:

Las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año con fines de ocio, por negocios y otros motivos.

Si atendemos a estas dos definiciones, las actividades turísticas son aquellas realizadas por personas que están fuera de su lugar habitual (es decir, que pernoctan fuera de su localidad por una duración inferior a un año). En consecuencia, con este grupo de ciudadanos solamente podrían trabajar los guías de turismo habilitados. Lógico, ¿verdad?

Pero, ¿qué sucede cuando guiamos a ciudadanos en su propia localidad y en su propio patrimonio? ¿Estamos trabajando como guías de turismo o como intérpretes del patrimonio? Pues si continuamos con la lógica aplicada antes, el ciudadano que visita su ciudad en ningún caso está realizando una labor turística, siendo totalmente legal que el intérprete de patrimonio ejerza su profesión libremente y sin interferencia alguna. Por tanto, el educador/profesor que va con su grupo de alumnos a visitar un bien patrimonial de su propia ciudad, ¿está haciendo una labor turística o educativa/cultural?; el intérprete de patrimonio que realiza una visita a un bien declarado Patrimonio de la Humanidad a ciudadanos de la propia localidad, ¿está realizando una labor turística o cultural?. La respuesta en estos casos es, obviamente, cultural.

Es por todo ello que resulta francamente sorprendente que Asociaciones de Guías de Turismo de diversas localidades ejerzan de lobby (grupos de presión) en contra de profesionales de la cultura (que no del turismo) que trabajan como autónomos en el patrimonio histórico artístico de su ciudad; empresas culturales (que no del turismo) que realizan visitan a bienes patrimoniales de su ciudad; educadores que visitan con sus alumnos los monumentos más destacados de su propia localidad (y que no están haciendo turismo), etc, etc, etc.

Es común leer fuertes críticas de estas asociaciones en prensa, como en el caso de El Correo de Andalucía hace unos meses, o airados comentarios (e insultos) en ideas contrarias a las suyas, como ocurrió en el blog de las amigas de La Cultura Crítica cuando planteaban si por tener el carnet de guía habilitado se es mejor guía que uno que no lo tuviera.

Seamos claros, la interpretación del patrimonio es una profesión real y diferenciada del trabajo del guía de turismo, a pesar de que muchos de éstos quieran absorberlo en el sector turístico.

Resumiendo. ¿Son acaso los guías habilitados de turismo los malos de la película?. No. Como todo en el género humano, hay profesionales del sector que son geniales, unos regulares y otros con los que es mejor no cruzarse pero, siendo francos, no son los generadores del perjuicio (aunque en algunos casos sí potencien el daño deliberadamente y saltándose la legalidad).

El problema radica en que existe una legislación vigente en el sector turístico pero no en el cultural. Seguramente ésto tenga que ver con el dinero que genera y mueve el turismo, tal y como comentábamos antes, y que es, a todas luces, un sector mucho más unido que el cultural. Los guías de turismo habilitados, siendo cierto que sufren el problema de guías no habilitados y free tours que deambulan entre lo legal e ilegal, están pescando en aguas revueltas y se aprovechan de la indefinición del sector cultural. Una indefinición que no han causado ellos, pero que les beneficia enormemente.

A modo de conclusión, dejo unas ideas para el debate. ¿Lo que diferencia la cultura del turismo es únicamente la pernoctación del ciudadano? ¿Hay discursos que son plenamente culturales? ¿Se convierten éstos automáticamente en un discurso turístico si se destina a un visitante foráneo? ¿Qué pensáis de la liberalización del sector? ¿Es una solución al conflicto entre guías de turismo e intérpretes del patrimonio?

Estudio previo_ El Greco y la Pintura Moderna

Tengo una costumbre. Antes de visitar por primera vez una exposición temporal, museo o colección de cualquier índole, suelo hacer un estudio previo de la temática o protagonista de la muestra. Bibliografía variada, artículos, vídeos, podcasts y baterías de imágenes (he descubierto, por fin, una gran utilidad a Pinterest) me ayudan a preparar mi mente al discurso expositivo para absorber al máximo el contenido.

Esta semana tengo en mente visitar ‘El Greco y la pintura moderna‘, la gran exposición estival del Museo del Prado que nos sirve de contrapunto al Pop que todo lo inunda (al menos aquí, que ya sabéis que #MadridEsPop) con la retrospectiva de ‘Richard Hamilton‘ en MNCARS y ‘Mitos del Pop‘ en Museo Thyssen Bornemisza. Para ello, uno de los contenidos que más he disfrutado es el podcast ‘El Greco, un pintor moderno en la España de la Contrarreforma‘, emitido el pasado mes de enero en el programa de radio ‘Documentos RNE’, que ofrece un intensísimo estudio acerca de la figura del artista cretense a su paso (aún bastante desconocido) por Italia y su estancia en España.

Os dejo el enlace a continuación para que disfrutéis del programa y, quién sabe, aprendáis tanto como yo de la figura del artista en ‘el año Greco’.

Os reconozco que soy fan absoluto y declarado del programa desde que mi compañera @TeresaCuadros me lo recomendó hace ya más de un año. Gracias a los podcasts de ‘Documentos RNE’ los viajes en metro no son tan tediosos.

Las mil imágenes de la Reina Romántica

DSC_0873 Ayer por la tarde tuve la suerte (junto con mi recién desvirtualizado amigo @JaviPrieto86 de Cultura Efímera) de poder disfrutar de una visita guiada al Museo del Romanticismo. Creo que es de todos conocido que este pequeño museo situado en la calle San Mateo de Madrid es uno de mis preferidos, no solo por su temática (me pierde el siglo XIX) sino también por la calidad, buen hacer y esfuerzo de los profesionales que trabajan en él. A pesar de sus dimensiones (y de la voraz competencia que tienen), han conseguido hacerse un hueco en la oferta cultural de la capital y, aún más importante, ser todo un  referente a nivel nacional. Su política de comunicación (en especial la digital) es un decálogo de todo lo que se puede hacer desde una institución cultural. ¡No le perdáis la pista en las redes sociales (Twitter, Facebook, Instagram….)!

Otra nota positiva es la cantidad de actividades educativas presenciales que realizan. Este era nuestro plan de ayer, asistíamos a la última visita temática que han realizado en este trimestre acerca de Isabel II, en cuyo reinado llegó el Romanticismo. Aunque ya conocía el museo y sus colecciones anteriormente, tenía muchas ganas de ver cómo realizaban las actividades educativas este pequeño y prestigioso museo.

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Con el título ‘De Madrazo a Galdós: Una reina en mil imágenes’ el Museo del Romanticismo nos proponía acercarnos a las figura de Isabel II desde diferentes perspectivas (pictóricas, escultóricas, artes decorativas y literarias) para conocer la imagen que se quiso proyectar (a favor y en contra) de la monarca y cómo ésta fue evolucionando a lo largo de todo su reinado. No pretendo contaros mucho más del discurso de la visita, bien merece la pena que os acerquéis ustedes mismos al museo a disfrutar de cada una de las actividades que proponen, pero me gustaría destacar un par de ideas que me parecen esenciales con respecto a la visita de ayer.

Aunque pueda resulta extraño subrayarlo, me agradó que nuestra guía, Carmen, fuese una profesional “de la casa”. Cada día es más común que las instituciones culturales deriven las labores educativas y de difusión en empresas externas (o que directamente no las realicen). Sin ánimo de crítica alguna (entiendo que las intituciones que así lo hacen es por falta de personal o de inversión económica), considero que la mejor de las opciones es que sean los propios profesionales del Museo quienes hagan estas labores (para mí es un tema de primera magnitud). Nadie mejor que ellos conocen a su público, su colección y los entresijos de su propia institución.

Otro aspecto destacable (y exportable a más de un museo) es el formato de visita temática. Aunque el objetivo que perseguía la visita guiada era presentar las diferentes imágenes de una reina, lo cierto y verdad es que lo que se consigue es dotar de un discurso, una lectura, completamente nuevo al Museo. No importaba nada que las 20 personas que nos encontrábamos en la visita de ayer ya conociésemos de antemano la colección del Museo del Romanticismo porque nuestra mirada, gracias a la visita de Carmen, se encontró con un museo completamente nuevo.

La capacidad de renovación, esfuerzo e implicación con el usuario es una de las claves del Museo del Romanticismo y de sus profesionales, una seña de identidad que fideliza a su público y le anima a redescubrir el museo. No sirve de nada que una institución X cuente con las mejores obras del arte universal en su colección si no consigue hacer partícipe al público. Es indispensable que uno de los objetivos primordiales de las instituciones culturales pase por satisfacer a su usuario, fidelizarlo y hacerle sentir como en casa.

Mi más sincera enhorabuena a los profesionales del Museo del Romanticismo, gracias a vuestro trabajo nos hacéis disfrutar como niños.

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Chronos_ Una aventura en el Museo Naval

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No siempre es fácil visitar un Museo cuando vamos con los más peques de la casa. Puede que sean inquietos, que se cansen con facilidad o, simplemente, que la colección del museo en cuestión sea algo densa para la vitalidad infantil. En cualquier caso, no hay nada peor que “obligar” a un peque a realizar una visita cultural que no le apetece. Dicha “mala experiencia” puede crear algún precedente/ trauma que genere, a la larga, cierta aversión a las experiencias culturales.

Para evitar que esto suceda, el papel de los mayores es esencial. Fundamentalmente los padres, que deben saber generar el placer por aprender y disfrutar del patrimonio y, así mismo, dosificar los contenidos culturales con el incipiente “hambre intelectual” del peque. Para ello, los elementos de ‘gamificación’ (aprender jugando) son fundamentales durante la visita, pero también antes de la misma. Hay que preparar el terreno para que nuestros niños aprovechen al máximo la visita al museo. Para ayudar en esta (importante) labor, es de agradecer que las instituciones culturales hagan esfuerzos por adaptar sus contenidos a los peques.

Quisiera poner de ejemplo la app que el Museo Naval de Madrid ha creado. De entrada, es una aplicación destinada directamente al público infantil (aunque eso no quiere decir que los más mayores no podamos disfrutarla, ¡yo me lo he pasado pipa!), muy fácil de utilizar, pedagógica y, lo mejor, divertida.

Screenshot_2014-06-25-11-14-15El primer paso es crear un usuario, vestido para la ocasión de navales maneras, que será quién recorra cada uno de los cinco niveles/ destinos, que podrán elegirse de manera no correlativa y que se corresponden con cinco salas del Museo. Antes de iniciar los juegos, se nos presenta un pequeño resumen que, a modo de contexto, nos sirve para comprender sobre qué ira el juego y algunos datos informativos que posteriormente serán útiles para visitar el museo.

Screenshot_2014-06-25-11-16-12El desembarco de Colón en Guanahani, el mapa de Juan de la Cosa (el primero de América), los tesoros patrimoniales (pecio) que la nao San Diego dejó en Filipinas tras el choque entre los españoles y holandeses en el año 1600, cómo se diseñaban los navíos (y qué función tenía cada una de las partes de los barcos) en la escuela de guardiamarinas de Cádiz y el submarino de Peral (1888) son los escenarios por los que transcurren los niveles de la app.

Screenshot_2014-06-25-11-22-19Cabe destacar que los juegos son sencillos, lo suficiente para que los peques no necesiten supervisión paternal; divertidos, para que ellos mismos sean quienes pidan contenidos culturales y educativos; y sobre todo útiles. Gracias a la app, cuando hagamos la visita al Museo Naval de Madrid, nuestros peques ya tendrán alguna idea de qué va el museo, conocerán algunas de sus obras y partirán de una base sobre la cual construir un discurso que les permita conocer cabalmente la historia de la navegación que tan importante ha sido para España.

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¿Quieres descargarte la app? Pues aquí viene la única pega. Solamente puedes hacerte con la aplicación a través del ‘Samsung Apps’, es decir, que es exclusiva para dispositivos Samsung. Hay que reconocer, con los datos en la mano, que es uno de los fabricantes tecnológicos más importantes del mundo y, desde luego, en España. Pero, lamentablemente, no todas las familias tienen un aparato Samsung del que disfrutar. Sería de agradecer que esta aplicación tan curiosa estuviera disponible también en Google Play y la App Store.

Enlace de descarga en Samsung Apps: http://goo.gl/xbEsBf

 

 

#MuseosPRO_ El rincón de los PROfesionales

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Que no estaba muerto… ¡que estaba de mudanza!

A veces resulta difícil justificar el por qué de una desaparición que se antoja prolongada. No es que haya sido de una manera deliberada el abandono del Blog, sino de una especie de retiro en busca de inspiración y nuevos aires que permita reorientar el sentido de ‘Inquieto Cultural’. Se trata, en otras palabras, de una mudanza de objetivos y, ya puestos, de ciudad.

La mudanza no ha terminado aún, como todas se trata de un proceso largo y tortuoso. Sin embargo, vuelvo a este pequeño rincón de internet para hacerme eco de una iniciativa que me parece tremendamente interesante y encomiable. Lo suficiente como para volver con antelación de un retiro necesario y mostrar apoyo con mi granito de arena.

Me refiero a #MuseosPRO. Es un proyecto gestado entre Almudena López (@alopezmolina) y Laura Cano (@via_di_uscita) durante la celebración del #MuseumWeek, que quiere convertirse en un foro de debate en el que los profesionales de los museos, en cualquiera de sus muchísimos ámbitos (y aquellos que pretenden serlo -que creo que son/somos muchos más-) discutan aspectos varios cada semana de Junio. Las temáticas serán las siguientes:

  • Perfiles profesionales en los museos
  • Formación de los trabajadores
  • Contratación
  • Colaboraciones entre profesionales dentro y fuera del museo

Suena muy interesante, ¿verdad? Creo que es una ocasión muy valiosa para poner sobre la mesa diferentes puntos de vista sobre cuestiones que se antojan claves en un campo profesional en el que tenemos mucho que decir.

Si tú también quieres participar, puedes hacerlo a través de la página web de MuseosPRO, de tu propio blog personal (aunque el contenido que generes tendrás que compartirlo también en la web del proyecto), a través de Twitter con el hashtag #MuseosPRO y/o en el foro de debate creado en LinkedIn.

¡Nos vemos mañana en el debate!